Una tormenta azotó Nueva York, generando caos en una terraza que contaba con una alberca. Los fuertes vientos lanzaron objetos como botes de basura y cojines, obligando a las personas presentes a buscar refugio rápidamente.

La tormenta también estuvo acompañada de granizo y provocó la caída de árboles en diferentes zonas de la ciudad. Estas condiciones climáticas extremas afectaron la movilidad, causando retrasos en los viajes entre Nueva York y Nueva Jersey.

Las autoridades y servicios de emergencia atendieron los incidentes relacionados con la caída de árboles y los daños ocasionados por los vientos. Hasta el momento, no se reportan heridos graves ni daños estructurales significativos.

Este evento forma parte de las condiciones meteorológicas adversas que han afectado a la región, generando alertas y recomendaciones para la población en áreas vulnerables.