Un sismo de magnitud 6.1 se registró en la región occidental de Cuba, con su epicentro en el Golfo de México. El movimiento telúrico fue sentido en varias zonas de la isla y también en el sur de Florida, donde algunos residentes reportaron la percepción del temblor.
Las autoridades cubanas descartaron la existencia de heridos o daños estructurales importantes tras el sismo. Sin embargo, algunos residentes informaron sobre derrumbes parciales en algunas construcciones, aunque no se reportaron incidentes graves.
El evento sísmico generó preocupación en la población, especialmente en zonas cercanas al epicentro, pero las evaluaciones preliminares indican que no hubo afectaciones mayores. Las autoridades continúan monitoreando la situación y realizando inspecciones en las áreas afectadas.
Este sismo se suma a otros eventos sísmicos en la región del Caribe y el Golfo de México, donde las placas tectónicas activan movimientos ocasionales que afectan a diferentes países del área.