La Dirección de Salud Municipal hizo un llamado a la comunidad para fortalecer las acciones de prevención y atención médica oportuna con el fin de reducir los riesgos vinculados a la muerte gestacional y neonatal.
La muerte gestacional se define como el fallecimiento del feto después de las 22 semanas de embarazo, mientras que la muerte neonatal ocurre cuando un recién nacido muere en los primeros 28 días tras el nacimiento. Estos fenómenos representan un desafío en salud pública debido a su impacto emocional y social.
Daphne Patricia Santana Fernández, directora de Salud Municipal, resaltó la importancia del control prenatal y el seguimiento médico durante el embarazo para identificar factores de riesgo que puedan afectar la salud de la madre y el bebé. Señaló que la detección temprana de complicaciones puede influir significativamente en la protección de la vida materno-infantil.
Entre los factores que aumentan el riesgo de muerte gestacional y neonatal se encuentran enfermedades crónicas maternas, infecciones, preeclampsia, partos prematuros, alteraciones placentarias, malformaciones congénitas y hábitos nocivos como el consumo de tabaco o drogas. Muchas de estas complicaciones pueden prevenirse con atención prenatal adecuada, alimentación balanceada, vacunación completa y acceso a servicios médicos de calidad.
Además, la Dirección de Salud Municipal destacó la relevancia del apoyo emocional y psicológico para las familias que enfrentan la pérdida de un hijo durante el embarazo o en las primeras semanas de vida, ya que este acompañamiento contribuye al proceso de duelo y recuperación.
Finalmente, la dependencia reiteró su compromiso de promover la prevención, educación y concientización sobre la salud materno infantil, así como de fortalecer la cultura del autocuidado para garantizar embarazos más seguros y mejores oportunidades para las nuevas generaciones.